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Porque cuando haces el amor con ella te sobra todo, solo con tus manos pareces dar mas de lo que cualquiera de los ojos más bellos pudiera recibir. Ayer, asomaba tu lengua cerca de su vientre, apresaba su tersa piel y descendía ... tus manos siempre activas, incansables no paraban de moldear la figura, y en movimientos perfectos te sumergías entre su vulva arrancándonos a las dos un climax eterno. Lo ví en la curvatura de su espalda, que se arqueaba mientras tu agarrabas sus costados para sentir cada uno de sus movimientos...

Tierno como ninguno, e infinitamente erótico te sueño despierta y te poseo en sueños. Presa de un reloj, de una ventana que me une a ti...

Hoy, te veo salir del brazo de ella hecho un pincel. En tu mano izquierda, lado del corazón, esos dedos que tanto me obsesionan se entrelazan a los de esa mujer. En tu mano derecha, tus ojos, Zeus, que maravilloso nombre, elegido a la perfección. Ese precioso labrador, de mirada dulce y tierna, que pasea pegadito a ti, unidos por un arnés, agita el rabo de lado a lado mostrándose feliz. Y yo, agito mi mano, queriéndote dar las buenas noches mientras una gota del elixir de la pasión resbala entre mis muslos, y mi sexo palpita al ritmo de mi corazón... las yemas de mis dedos se han quedado arrugadas tras estar sumergidas en una abundante humedad hace un corto espacio de tiempo.

Con nostalgia, bajo la persiana, recojo mis blancas braguitas de la entrada, cuelgo el teléfono y cinco minutos después escucho como la cerradura de la puerta se abre. Llega Manuel, mi marido, ni sus labios, ni sus manos, ni su voz, solamente veo unos ojos azules, fríos como un iceberg...